La OMS clasifica la adicción a los videojuegos como un trastorno de la salud

La Organización Mundial de la Salud ha incluido la adicción a los videojuegos en su última revisión estadística de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos. Aunque este organismo ya había expresado su preocupación sobre esta problemática anteriormente, el reconocimiento oficial de la adicción y el trastorno tiene amplias repercusiones.

Jugar videojuegos puede transformarse en una adicción, al igual que las apuestas, el consumo de bebidas alcohólicas o las relaciones sexuales. Como muchas de estas actividades existen límites dentro de los cuáles las personas siguen en una situación saludable.

Jugar una partida de poker no convierte a una persona en un adicto, y estar 4 horas tratando de vencer a un enemigo en un videojuego tampoco. Lamentablemente no podemos dar parte de enfermo porque no nos va bien en Dark Souls.

 

Diagnóstico

Para que se clasifique como un trastorno es necesario un patrón de comportamiento persistente o recurrente. El comportamiento también debe ser evidente durante al menos 12 meses, aunque el periodo de tiempo puede acortarse si los síntomas observados son graves.

 

Algunos de los síntomas señalados son:

Deterioro sobre el control de la actividad, el inicio, la duración, la intensidad y el contexto.

Incremento de la prioridad otorgada al juego en perjuicio de otros intereses y actividades de la vida diaria.

 

Incremento del juego a pesar de las consecuencias negativas.

 

Consecuencias

La tipificación del trastorno no es un punto final en la consideración de la problemática, sino uno de partida. Es muy probable que a partir de esta clasificación los trabajos de investigación se incrementen y con un mayor conocimiento del problema se realicen cambios en las definiciones y se incorpore nuevo conocimiento al respecto.

Un aspecto negativo posible sería una mala lectura de esta clasificación. Algunas empresas farmacéuticas podrían comenzar a promover el uso de medicamentos como una solución para los niños que pasan demasiado tiempo frente a la pantalla, aunque esto no sea una cuestión de adicción sino la falta de límites de los padres.

 

 

Fuente: Redusers.