Crean el primer avión sin hélice, turbinas o partes móviles


El modelo a escala funciona con un impulsor de iones. Aunque todavía falta mucho para que se pueda implementar en artefactos de mayor tamaño los investigadores creen que el sistema tiene mucho. 

Investigadores del MIT han creado el primer aeroplano que no requiere de partes móviles. El ingenio pesa apenas unos 2,45 kilogramos y no emplea ni una hélice ni una turbina como método de propulsión, sino que utiliza la electricidad de forma directa. 

Método 

El sistema utiliza alto voltaje para que unos impulsores generen iones en el aire alrededor de dos electrodos. El campo eléctrico creado lanza los iones desde un electrodo más pequeño a otro más grande. Cuando estas moléculas chocan con las moléculas normales del aire crean un viento iónico que impulsa al aeroplano hacia adelante. 

Suena a ciencia ficción, pero al parecer funciona. El pequeño aeroplano ya ha sido probado en cortas distancias con éxito. Los resultados han sido publicados en la revista de divulgación científica Nature y un video explicativo (en inglés) en YouTube. 

Aplicación 

La importancia de este desarrollo solo podrá comprobarse en el futuro. Si la tecnología puede llevarse a otras escalas podría significar el fin de las emisiones contaminantes producidas por los motores de combustión. Claro, en el más optimista de los escenarios. 

El concepto que ha dado vida a este sistema de propulsión existe desde 1960, pero hasta ahora no se había logrado crear suficiente impulso para sostener siquiera al más pequeño modelo. 

En el corto plazo podría ser la opción que se implemente en los vuelos cortos realizados por drones y artefactos similares. 

Otra opción es implementarlo como un sistema complementario. Si se instala en la superficie de un avión podría ayudar a re energizar el aire que viaja a través del mismo. Actualmente ese flujo de aire termina en la parte posterior del avión a menor velocidad y como consecuencia reduce el avance del aeroplano. 

Como han señalado desde el MIT, los sistema de propulsión convencionales han contado con 100 años de desarrollo. En cambio, esta nueva tecnología tiene apenas unos pocos años de investigación y trabajo (aproximadamente desde 2009 cuando comenzó a tomársela como una opción válida). 

 

Fuente: Redusers